CONCENTRACIÓN

En un mundo que gira cada vez más rápido, estamos perdiendo poco a poco una supercapacidad: la de detenernos y reflexionar. La profesora Gloria Mark demostró que, en menos de veinte años, nuestra capacidad de atención ha pasado de 2,5 minutos a apenas 47 segundos. Con correos, chats de Teams y notificaciones al alcance de la mano, la distracción se ha convertido en la norma. El resultado: nuestro cerebro apenas tiene espacio para procesar información o generar nuevas conexiones.

Por eso la reflexión es tan crucial. Las mejores ideas no suelen aparecer frente al portátil, sino en la ducha, durante un paseo o en el momento menos esperado. Pero esos instantes no llegan solos: hay que crear espacio para que sucedan. Para ti, para tu equipo y para tu organización.

Del libro: Trabaja como un nórdico, vive como un mediterráneo