RESPONSABILIDAD Y AGUANTE

Con la responsabilidad gestionamos lo que depende de nosotros, la persecución de los objetivos que nos hemos marcado. Con la capacidad de aguante gestionamos lo que no depende de nosotros, es decir, la adversidad.
Que pongamos la responsabilidad sobre nuestras espaldas no significa que todo dependa de nosotros. Muchas cosas no dependen de nosotros, pero lo que sí depende de nosotros es gestionar nuestros recursos de manera óptima y asumir la iniciativa para encontrar alternativas a las situaciones que vivimos en cada momento. Asimismo, también está en nuestra mano la resiliencia, esto es, la capacidad de estirar la frontera del dolor cuando las cosas se ponen feas. Nuestra actitud ante un acontecimiento —con responsabilidad o evasión— tiene el poder de transformarlo. Una buena actitud te permite sacar partido de cualquier situación. Una buena actitud lo cambia todo. El propio entrenador señala: «Si no prestamos demasiada atención a lo que nos perjudica y nos centramos en lo que sí depende de nosotros, la efectividad y los
buenos resultados tienen el camino más fácil. Acostumbrarse a la incomodidad, a las dificultades continuas y a la necesidad de resolverlas personalmente nos dará seguramente las herramientas que nos permiten avanzar hacia nuestros objetivos».

Toni Nadal