La investigación muestra claramente que no es el problema en sí mismo el que ahuyentan a los clientes, sino la lentitud e ineficiencia para resolverlo. En estos días, los consumidores desean lo que anhelan y lo desean ahora, sin contratiempos. Con cada minuto que deben esperar para tener un problema resuelto y con cada molestia que deben soportar, aumentan las probabilidades de que vayan otro lugar para hacer negocios la próxima vez.

Del libro: El cliente pone las reglas
