Cuando era niño mi madre me dijo: «Si te haces soldado, serás general. Si te haces monje, acabarás siendo el Papa. En lugar de eso, me hice pintor y acabé siendo Picasso.

Pablo Picasso
Cuando era niño mi madre me dijo: «Si te haces soldado, serás general. Si te haces monje, acabarás siendo el Papa. En lugar de eso, me hice pintor y acabé siendo Picasso.

Pablo Picasso
El mayor peligro para la mayoría no es que nuestro objetivo esté demasiado alto y fallemos, sino que esté demasiado bajo y lo alcancemos.
Miguel Angel

La suerte acostumbra a ser el resultado de un trabajo duro, de corres unos cuantos riesgos y de tomar buenas deciones.


La suerte es el cuidado de los detalles. Winston Churchill


El sannyasi había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche.
De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo: «¡La piedra! ¡La piedra! ¡Dame la piedra preciosa!».
«¿Qué piedra?», preguntó el sannyasi. «La otra noche se me apareció en sueños el Señor Shiva», dijo el
aldeano, «y me aseguró que si venía al anochecer a las afueras de la aldea, encontraría a un sannyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre». El sannyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra. «Probablemente se refería a ésta»; dijo, mientras entregaba la piedra al aldeano.
«La encontré en un sendero del bosque hace unos días. Por supuesto que puedes quedarte con ella».
El hombre se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues era tan grande como la mano de un hombre. Tomó el diamante y se marchó.
Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir.
Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al sannyasi y le dijo: «Dame la riqueza que te permite
desprenderte con tanta facilidad de este diamante».

Yo antes estaba completamente sordo. Y veía a la gente, de pie y dando toda clase de vueltas. Lo llamaban baile. A mí me parecía absurdo… hasta que un día oí la música. Entonces comprendí lo hermosa que era la danza.

En cierta ocasión, un predicador preguntó a un grupo de niños: «Si todas las buenas personas fueran blancas y todas las malas personas fueran negras, ¿de qué color seríais vosotros?».
La pequeña Mary Jane respondió «Yo, reverendo, tendría la piel a rayas».

Cuando Kruschev pronunció su famosa denuncia de la era staliana, cuentan que uno de los presentes en el Comité Central dijo: «¿Dónde estabas tú, camarada Kruschev, cuando fueron asesinadas todas esas personas inocentes?».
Kruschev se detuvo, miró en torno por toda la sala y dijo: «Agradecería que quien lo ha dicho tuviera la bondad de ponerse en pie».
La tensión se podía mascar en la sala. Pero nadie se levantó.
Entonces dijo Kruschev: «Muy bien, ya tienes la respuesta, seas quien seas. Yo me encontraba exactamente en el mismo lugar en que tú estás ahora».
