LA LEY DE PARKINSON

Formulada por el británico del mismo nombre en 1957 dice que una tarea llevará tanto tiempo como tengamos para hacerla. Es decir, que cuanto más tiempo más tiempo se tiene para hacer algo, más se malgasta. Para evitarlo es útil poner fechas limite y trabajar para cumplirlas. Cuanto menos tiempo tengas para hacer algo, más te centrarás en hacer lo importante y sacarlo adelante, debido a la presión. El resultado será igual o mejor que si tienes un tiempo indeterminado para hacerlo y te relajas demasiado.

Del libro: El método Ikigai

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OBJETIVOS

Trabajar con objetivos concretos te permite tener unos parámetros con los que poder medir los resultados. Es la base sobre la que se va a sostener todo el trabajo. Es lo que da sentido a la labor diaria. Sin objetivos todo se diluye, no se puede trazar una ruta porque no sabemos adónde vamos.
Sin objetivos claros uno baja el nivel. Sin objetivos precisos no se pueden administrar los esfuerzos con eficacia. Además, el hecho de tener objetivos detallados permite medir con mayor precisión el grado de progreso y avance: lo que no se mide, no se gestiona. A partir de unos estándares predeterminados, uno mide, y sobre la base de esa medición, se corrige para mejorar. Por otro lado, el hecho de tener unos objetivos ilusionantes, propios y bien definidos hacen que la exigencia —tan denostada en ocasiones— se ponga en marcha de manera natural. Toni también explica: «Yo creo que la exigencia es necesaria a lo largo de toda la vida; es más, pienso que da mucho sentido a la vida. Me cuesta concebir una vida que no tenga unos objetivos, unas ilusiones y, por consiguiente, unas exigencias. La exigencia es ser consecuente con una meta, con los desafíos que se plantea uno mismo. Siempre he intentado que Rafael entrara en la pista de entrenamiento con unos objetivos que le marcaran una exigencia a imponerse, que tuviera en mente lo que tiene que hacer, qué persigue o qué quiere conseguir».

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Toni Nadal

ESFUERZO

Aprender cuesta. La labor de los profesores y padres es enseñar a amar el esfuerzo. El esfuerzo no es un castigo. Para casi todos nosotros la forma más efectiva de conseguir unas metas es a base de perseverar, de esforzarse, de hacer unos sacrificios, de llevar un orden, una disciplina. Esto ha sido así toda la vida.
Nihil novum sub sole: nada nuevo bajo el sol. Toda biografía de éxito es una biografía de esfuerzo. Desde que la Tierra gira alrededor al Sol, ninguna persona ha afirmado que sus logros son el resultado de trabajar de vez en cuando, a ratos libres, cuando le apetecía o estaba de buen humor. El propio Toni explicaba en una ocasión: «Rafael ha sido un chico que se ha exigido mucho, que es muy fuerte mentalmente y que tiene una actitud de vida correcta para lograr sus objetivos. En este deporte, como en cualquier otra faceta de la vida, el trabajo y el sacrificio es lo que puede ayudarte a mejorar. No hay más secretos. Si luchas y te esfuerzas, al final te verás recompensado. La suerte te puede hacer ganar un punto, pero no un partido ni un torneo. Esto hay que tenerlo en cuenta».

Toni Nadal

ILUSIÓN

No concibo no tener ilusión por las cosas que uno hace, sea lo que sea, al nivel que sea. Estar contentos con lo que hacemos depende mucho más de nosotros que de las circunstancias. Según mi concepto de vida, la ilusión es lo que da sentido a todo. Si no tengo ilusión, muy difícilmente voy a perseverar y, por tanto, muy difícilmente voy a conseguir nada.

Ferran Adrià, nuestro chef más internacional con el que contamos en estas páginas, decía en una entrevista: «Mi palabra favorita es ilusión. Creo que es importante el inconformismo, el intentar aportar cada día algo de valor a nuestra sociedad». No es casual que tanto uno —
Ferran Adrià— como otro —Rafa Nadal— hayan llegado tan lejos en sus carreras profesionales. Quizás ahí está uno de sus secretos: su día a día está empapado de ilusión, de querer ser mejor profesional, de aprender más, de crecer siempre. Nada grande se ha logrado sin ilusión. Las personas somos ilusiones con piernas; y esas ilusiones son las que tiran de nosotros y nos empujan a desplegar todo el potencial que llevamos dentro; cuando tus ilusiones te motivan de verdad, las capacidades se estiran hasta límites insospechados.

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RESPONSABILIDAD Y AGUANTE

Con la responsabilidad gestionamos lo que depende de nosotros, la persecución de los objetivos que nos hemos marcado. Con la capacidad de aguante gestionamos lo que no depende de nosotros, es decir, la adversidad.
Que pongamos la responsabilidad sobre nuestras espaldas no significa que todo dependa de nosotros. Muchas cosas no dependen de nosotros, pero lo que sí depende de nosotros es gestionar nuestros recursos de manera óptima y asumir la iniciativa para encontrar alternativas a las situaciones que vivimos en cada momento. Asimismo, también está en nuestra mano la resiliencia, esto es, la capacidad de estirar la frontera del dolor cuando las cosas se ponen feas. Nuestra actitud ante un acontecimiento —con responsabilidad o evasión— tiene el poder de transformarlo. Una buena actitud te permite sacar partido de cualquier situación. Una buena actitud lo cambia todo. El propio entrenador señala: «Si no prestamos demasiada atención a lo que nos perjudica y nos centramos en lo que sí depende de nosotros, la efectividad y los
buenos resultados tienen el camino más fácil. Acostumbrarse a la incomodidad, a las dificultades continuas y a la necesidad de resolverlas personalmente nos dará seguramente las herramientas que nos permiten avanzar hacia nuestros objetivos».

Toni Nadal

EXPERTO

Según Malcon Gladwell, son necesarias 10.000 horas de practica para llegar a ser experto en algo. Los diferentes niveles que se pueden alcanzar según la practica son:

  • Con 1 hora: tendremos una introducción básica a la materia.
  • Con 10 horas: lograremos una noción mas amplia de los principales conceptos.
  • Con 100 horas: adquirimos un nivel medio.
  • Con 1.000 horas: conseguimos ser especialistas.
  • Con 10.000 horas: Llegamos a ser expertos en la materia.

En función de la dedicación tardaremos más o menos. He aquí algunos cálculos:

  • 8 horas diarias x 5 días a la semana = 5 años
  • 4 horas diarias x 5 días a la semana = 10 años
  • 2 horas diarias x 5 días a la semana = 20 años
  • 1 hora diarias x 5 días a la semana = 40 años

Del libro: El método Ikigai