OBJETIVOS

Trabajar con objetivos concretos te permite tener unos parámetros con los que poder medir los resultados. Es la base sobre la que se va a sostener todo el trabajo. Es lo que da sentido a la labor diaria. Sin objetivos todo se diluye, no se puede trazar una ruta porque no sabemos adónde vamos.
Sin objetivos claros uno baja el nivel. Sin objetivos precisos no se pueden administrar los esfuerzos con eficacia. Además, el hecho de tener objetivos detallados permite medir con mayor precisión el grado de progreso y avance: lo que no se mide, no se gestiona. A partir de unos estándares predeterminados, uno mide, y sobre la base de esa medición, se corrige para mejorar. Por otro lado, el hecho de tener unos objetivos ilusionantes, propios y bien definidos hacen que la exigencia —tan denostada en ocasiones— se ponga en marcha de manera natural. Toni también explica: «Yo creo que la exigencia es necesaria a lo largo de toda la vida; es más, pienso que da mucho sentido a la vida. Me cuesta concebir una vida que no tenga unos objetivos, unas ilusiones y, por consiguiente, unas exigencias. La exigencia es ser consecuente con una meta, con los desafíos que se plantea uno mismo. Siempre he intentado que Rafael entrara en la pista de entrenamiento con unos objetivos que le marcaran una exigencia a imponerse, que tuviera en mente lo que tiene que hacer, qué persigue o qué quiere conseguir».

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Toni Nadal