LA FREIDORA

“Quiero hablarle de su encargado de la tienda de Harlingen, Texas. Quiero hablarle de lo que hizo por mí. Estaba comprando en su tienda y gasté mucho dinero. Hice una compra grande, que incluía una freidora eléctrica. Al cargar el carrito, no me cabía, así que la coloqué en la bandeja inferior. Cuando llegué a mi casa, me di cuenta de que debía de haberme olvidado la freidora, porque no estaba en el coche. Probablemente la olvidé en el carrito. Llamé a la tienda y le pregunté a la señorita que me atendió si alguien la había encontrado. Después le pedí que alguien revisara los carritos del aparcamiento. Me dijo que me llamaría. Quince o veinte minutos más tarde, me llamó un hombre que se identificó como el encargado. Habían buscado por todas partes y no habían encontrado la freidora. Me pidió que fuera a la tienda para que le mostrara el modelo de freidora. “Mientras tanto puede que la encontremos”. Me dijo: “Pregunte por mí, me llamo Pete Maldonado”. Volví a la tienda y me encontré a Maldonado esperándome en la puerta principal. Me llevó al lineal de freidoras y me preguntó cuál era. Se lo indiqué, cogió una y me dijo: “Por favor, acepte esta freidora con los mejores deseos de Walmart.  Le dije; “Un momento. No fue culpa suya, fue culpa mía. N0 tiene por qué hacer esto”. Repitió: “Por favor, acéptelo con los mejores deseos de WalMart°. Así que le dije: ‘¿Por qué me regala una freidora si no ha sido culpa suya?’ Y me respondió: “Usted es más importante para nosotros que una freidora”.

Del libro: El estilo Wal-MArt