No concibo no tener ilusión por las cosas que uno hace, sea lo que sea, al nivel que sea. Estar contentos con lo que hacemos depende mucho más de nosotros que de las circunstancias. Según mi concepto de vida, la ilusión es lo que da sentido a todo. Si no tengo ilusión, muy difícilmente voy a perseverar y, por tanto, muy difícilmente voy a conseguir nada.
Ferran Adrià, nuestro chef más internacional con el que contamos en estas páginas, decía en una entrevista: «Mi palabra favorita es ilusión. Creo que es importante el inconformismo, el intentar aportar cada día algo de valor a nuestra sociedad». No es casual que tanto uno —
Ferran Adrià— como otro —Rafa Nadal— hayan llegado tan lejos en sus carreras profesionales. Quizás ahí está uno de sus secretos: su día a día está empapado de ilusión, de querer ser mejor profesional, de aprender más, de crecer siempre. Nada grande se ha logrado sin ilusión. Las personas somos ilusiones con piernas; y esas ilusiones son las que tiran de nosotros y nos empujan a desplegar todo el potencial que llevamos dentro; cuando tus ilusiones te motivan de verdad, las capacidades se estiran hasta límites insospechados.

