El personal de las cajas de nuestro supermercado local Publix siempre pregunta: ¿ha encontrado todo lo que estaba buscando? El 99% de las veces, nuestra respuesta es sí. Pero un día, mi mujer dijo: no, ustedes no tienen la mezcla de galletas Graham para base de pastel que normalmente uso. Estoy preparando una tarta merengada de limón. Ella se conformó con su segunda opción y se fue a casa. Menos de una hora más tarde, llamaron a la puerta de casa. Con gran sorpresa vi que era un empleado de Publix que traía una caja de la marca preferida de galletas de mi mujer. No sé si la encontró en el almacén de la tienda, en otro supermercado o en otro sitio, pero lo importante es que hizo un esfuerzo extra para hacernos felices… y más que eso.

Del libro: El cliente pone las reglas
