En general, a la innovación se la mata diciendo que sí. Pero luego dejando que sea que
no, que no suceda nada que altere lo mainstream. La lista de mínimos de los enemigos
de la innovación que he encontrado se sintetiza así:
- El cortoplacismo. Pan para hoy, hambre para mañana. Accionistas de la cortedad e incentivos orientados al
presente. - La arrogancia de los que no pueden aprender de nadie, que se creen la referencia perenne.
- La imposibilidad del fracaso en una cultura de penalización del riesgo responsable.
- El happy flowers. La innovación es tener muchas ideas.
- La rutinización de los procesos de innovación. Crear cuerpos de funcionarios de la creatividad.
- La innovación por subvención y no por convicción.
- La discontinuidad. La falta de sistemática. La innovación sincopada.
- La memoria, que impide volver a probar iniciativas que en otra coyuntura fueron un error.
- La falta de decisión. El sí pero no. La falta de disciplina de implementación.
- Una estrategia de porfolio equivocada, que no deja espacio a lo nuevo, que no remueve lo viejo.
Del libro: Esquivando la mediocridad
