Cuando una empresa se cree más lista que sus clientes, entonces se pierde todo sentido. Nadie lo expresó mejor que Gandhi: «Un cliente es el visitante más importante de nuestras instalaciones. Él no depende de
nosotros, somos nosotros quienes dependemos de él. No es una interrupción de nuestro trabajo, es la finalidad de este. No es un extraño en nuestro negocio, forma parte de él. Al servirle no le estamos haciendo un favor, es él quien nos hace un favor al darnos una oportunidad para servir».
Sin cliente no hay empresa. Puede haberla sin jefes, sin departamentos, pero no la hay
sin clientes.
Del Libro: Esquivar la mediocridad

