LAS REUNIONES

Tener más reuniones no quiere decir producir más. Tampoco equivale a decidir más o mejor. Ni tan solo supone comunicar más. Tener más reuniones de la cuenta es simplemente una enfermedad, como nos recordaba Peter Drucker: «Meetings are a symptom of bad organization. The fewer meetings the better».** Hacer reuniones para todo tiene más que ver con la cultura corporativa que con ningún sistema de gestión. Se hacen reuniones para convocar más reuniones y al final se hace una reunión para evaluar
las reuniones anteriores. Muchas organizaciones están enfermas de exceso de reuniones. Consumen su tiempo procrastinando colectivamente. Trabajar quiere decir producir, valor, y eso solamente pasa en un tipo muy determinado de reuniones, que no son las más abundantes. Muchas reuniones son este espacio en el que los pesados plantan su bandera. El lugar donde los resentidos se explayan en hurgar viejas heridas. Son el escenario donde se percibe cómo el miedo tiene bloqueadas a muchas organizaciones. Son el territorio donde florece con nítida evidencia la autenticidad o el paripé. En las reuniones se constata si en una empresa hay equipos capaces de crear empatía o grupos que se relacionan desde la desconfianza.

Del libro: Esquivar la mediocridad